sábado, 21 de octubre de 2017

Hoy Discépolo resulta un optimista …










Hoy Discépolo resulta un optimista …

“Una cualidad de la Justicia es hacerla pronto y sin dilaciones; hacerla esperar es injusticia”. Jean de la Bruvère

“… con las cosas que tenemos a la vista”, escribió Eladia Blázquez en un tango; la autora murió sin poder comprobar cuánta razón le da la actualidad nacional, poblada de escenarios complejos que, de todas maneras, no impedirán que concurramos mañana a las urnas.

El primero de ellos se desarrolla en el sur, donde un grupo de falsos mapuches se ha arrogado la facultad de reclamar la secesión y entrega de parte del territorio nacional y, mientras lo obtiene, impone su soberanía sobre el mismo por la fuerza. Hasta allí, se trata de delitos de toda índole que, como tal, deberían ser justamente castigados por el Poder Judicial.

Pero lo que convierte la situación en un verdadero circo es el demostrado terror que tienen los jueces en hacer cumplir la ley, a punto tal que negocian de igual a igual con estos indios “truchos”, requiriendo su permiso para el ingreso de las diferentes fuerzas de seguridad sin armamento al denominado “territorio sagrado”, y admiten que los oficiales sean palpados por los delincuentes para comprobarlo. En su momento, los funcionarios judiciales intervinientes deberán ser, a su vez, investigados por estas infames y cobardes concesiones que, sin duda, constituyen una traición a la Patria.

El bastardo aprovechamiento político de la transitoria desaparición y de la muerte de Santiago Maldonado sirvió a la tentativa de desprestigiar y condenar anticipadamente a esas fuerzas, cuando ni siquiera hay, ni había, reales pruebas de la presencia del joven tatuador en el famoso piquete del 1° de agosto. Es lo mismo que hicieron antes con el Ejército y la Armada, para dejar inerme al Estado argentino ante la agresión que, como tantos otros de América, viene sufriendo bajo el comando del Foro de San Pablo, públicamente decidido a fomentar los movimientos indigenistas en la región para lograr su fin último: dinamitar la democracia y las repúblicas.

Que fueran los federales quienes descubrieran el cuerpo mojó la pólvora de la acusación de desaparición forzada, que los organismos tuertos de derechos humanos intentaron “vender” a la ciudadanía, con el obvio y explícito propósito de identificar al Gobierno con lo peor de la legítima guerra contra el terrorismo en los años 70. Aspiraban, así, a lograr los votos de los jóvenes que ignoran todo lo sucedido entonces y que fueran objeto de un exitoso lavado de cabeza durante el kirchnerismo.

Nuestra curiosa originalidad incluye el método al que, como hace cada año, eligió el encuentro nacional de mujeres para protestar por la violencia contra su sexo: nada menos que romper la Catedral del Chaco y llenar de pintura los monumentos; a veces, hasta han defecado en los templos para culminar su cruzada pacifista.

El cambalache mayor, sin embargo, está en los Tribunales de Comodoro Py. El kirchnerismo creyó en el consejo del viejo Vizcacha y se hizo amigo (fuera con “efectividades conducentes”, fuera por aprietes y carpetazos) de los jueces, que se esforzaron en congelar los expedientes en que los mandamases de turno estaban imputados por la comisión de un sinnúmero de delitos. Las denuncias que formularon Lilita Carrió, Margarita Stolbizer, Mariana Zuvic, Ricardo Moner Sanz y algunos otros corajudos, durmieron durante toda la extendida década robada en los cajones de tan confiables magistrados, tapados por el polvo de la impunidad; en algunos casos, como los sobreseimientos de los Kirchner y sus secretarios privados por enriquecimiento ilícito o las coimas de Skanka, ese polvo consiguió ahogar las investigaciones.

Pero, claro, olvidaban que las encuestas de opinión las reciben también esos maravillosos perfumistas que, encaramados en los cargos que les permiten decidir sobre la libertad y el patrimonio de todos, miran desde arriba y con soberbia a sus conciudadanos mientras ignoran indignamente los deberes que la Constitución les impone. Ante el convencimiento de la derrota que sufrirán mañana sus antiguos patrones, giraron como veloces veletas y simultáneamente descubrieron -¡oh, milagro!- que habían olvidado las causas que los comprometían en el fondo de los cajones; rápidamente, los desenterraron y comenzaron a actuar con renovada celeridad en las mismas.

Así se llegó a los dos pedidos de desafuero y detención de Julio de Vido, el gran cajero de Néstor y Cristina desde los lejanos tiempos de la Gobernación de Santa Cruz. Desde su Ministerio planificó federalmente la pérdida del autoabastecimiento energético y la consecuente necesidad de importar gas y electricidad, la “compra” de chatarra ferroviaria contaminante, el invento de la extracción de carbón en Río Turbio, los monumentales subsidios al transporte, la “nacionalización” de YPF y de Aerolíneas, la obra pública inexistente pero pagada con creces, el sueño compartido de las viviendas sociales nunca construidas y otros latrocinios que, siendo tantos y tan variados, ya ni siquiera llaman la atención.

Pero sí lo hace que la viuda negra haya soltado la mano a tantos de sus funcionarios y testaferros ya detenidos, dejándolos a la intemperie política y haga gala de ello ante cada micrófono que le ponen delante. Porque don Julio, Ricardo Jaime, Lázaro Báez, José López, César Milani y Ricardo Baratta sufrirán esa soledad y, al menos para tener compañía, es probable que se sientan tentados a contar dónde fueron los miles de millones que robaron para la corona kirchnerista, quedándose con algunos vueltos. Eso sí, podrán formar en la cárcel diferentes equipos de fútbol, ya que más temprano que tarde deberían ingresar Roberto Dromi, Daniel Cameron, Carlos Zannini, Anímal Fernández, Amado Boudou, Daniel Scioli, Florencia y Máximo Kirchner, Cristóbal López, Sergio Schoklender, Exequiel Espinosa, Claudio Uberti, Gerardo Ferreyra, Enrique Ezkenazi, Ricardo Echegaray, Rudy Ulloa, Juan Pablo Schiavi, Claudio Cirigliano, Eduardo Freiler y tantos otros saqueadores seriales, públicos y privados.

Mañana, según Hebe de Bonafini, los argentinos deberemos optar entre la libertad y la muerte; tal vez sea una promesa de suicidio. Obviamente, coincido con ella en su afirmación, aunque invierta el sentido de su frase porque, si triunfara la Unión Ciudadana, entraríamos en un camino sin retorno que nos conduciría a Cuba y Venezuela. ¡Dios nos guarde!


Bs.As., 21 Oct 17

sábado, 14 de octubre de 2017

Fané y descangayada




Fané y descangayada

“Los jóvenes deben aprender a pensar como una masa. ¡Es criminal pensar como individuos!” Ernesto “Che” Guevara

El lunes pasado se cumplió medio siglo de la muerte de uno de los mayores canallas y asesinos de los muchos que han herido a nuestra América hispana, endiosado luego por las imbéciles izquierdas como un prócer global; es curioso que quienes portan su retrato en camisetas y tatuajes alrededor del mundo no recuerden la frase que sirve como epígrafe ya que, si lo hicieran, debieran abjurar de su mítico credo, toda vez que contraviene la esencia de la libertad y, sobre todo, de la juventud.

El mundo occidental estuvo, el martes, pendiente de la presentación del Presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ante el Parlament regional, ya que había jurado proclamar la independencia respecto a España. Evidentemente, la presión del Gobierno, traducida en advertencias de prisión e incautación de bienes a los gerifaltes que comandaron el disparate, la fuga masiva de empresas –tan dolorosa para el sensible bolsillo de la comunidad catalana- y el rechazo de la Comunidad Económica Europea –que anotició que no podría siquiera usar el euro como moneda- fueron demasiado para quienes se alzaron contra la Constitución y las leyes y, más allá de la retórica, el proyecto abortó. No significa, ni mucho menos, que el tema haya concluido, pero se abre un camino de sensatez para transitar hacia una solución que permita suturar la profunda grieta que esta impensable crisis ha provocado en la sociedad española.

Para ello habrá que esperar para ver qué hace ahora Puigdemont frente al ultimátum que le dispararon las Cortes, apoyado allí hasta por los antisistema de Podemos, y que lo puso contra las cuerdas a fecha fija: el 19 de octubre. Entonces deberá explicar a España entera en qué consistió la payasada de una pseudo independencia que duró escasamente un minuto.

Pero el título de la nota, como no podía ser de otro modo dado mi espíritu argentino y gardeliano, tiene que ver con nuestro país y, sobre todo, con la triste realidad que le toca vivir a doña Cristina, la sangrienta emperatriz que reinó ocho años -¿o deberemos sumarle los cuatro de la presidencia de su marido y hasta los períodos en que éste ejerció como Intendente de Río Gallegos y Gobernador de la Provincia de Santa Cruz?- que hoy se sienta, casi sola y abandonada, en su Instituto Patria.

El miércoles, en una actitud totalmente suicida –como el escorpión del cuento- volvió a lavarse las manos respecto a los hechos de corrupción cometidos por sus ministros y secretarios, en especial por Julio de Vido, que sin duda robaron para ella, como antes para su marido, al negar cualquier vinculación con ellos. ¿Qué harán estos, ante la inminencia de una condena que caerá también sobre sus entornos familiares, cuando tomen conciencia de esta monumental deslealtad y de la soledad en la que han quedado?

El aliento de los jueces federales –las mejores “narices” del mundo- en su nuca y las de sus hijos, debe tenerla muy intranquila, sobre todo porque deberá prestar declaración indagatoria, cuatro días después de las elecciones parlamentarias del 22, en la causa más grave de las muchas que se le instruyen. Está acusada en ella de un cúmulo de delitos, que van desde traición a la Patria hasta colaboración con el terrorismo internacional, tipos penales que, no sólo son imprescriptibles (¿recuerda la “lesa humanidad”), sino que conllevan la condena de nuestro hipócrita mundo, ése que distingue ntre terroristas “buenos” –los que asolaron la Argentina y motivan el arrojo flores al río por parte de Barak Obama y otros líderes globales que visitan nuestro país- y “malos” (los que atacan a sus propios países), a los cuales abaten sin preocuparse por sus presuntos derechos humanos.  

Es más, quizás, hasta la veamos procesada más temprano que tarde por la “responsabilidad funcional” en el asesinato del Fiscal Alberto Nisman,  la misma curiosa imputación que mantiene presos a los más de dos mil ancianos militares que impidieron, con el respaldo de leyes y decretos dictados por gobiernos democráticos, que nos convirtieran en la Cuba de los 70’s o en la Venuezuela actual, ocupadas por regímenes que tanto éxito han tenido en mejorar el nivel de vida de sus respectivas sociedades, que mueren por falta de medicinas, hambreadas hasta la extenuación.

Con seguridad, pesan como lápidas sobre Cristina dos situaciones altamente probables. La primera, que los escasísimos intendentes que le han jurado no sólo acompañarla hasta la puerta del cementerio sino hasta enterrarse con ella induzcan el corte de boletas electorales, un cáliz amargo que ya debió beber en 2013 y 2015, muy convencidos que los votos de Sergio Massa están migrando a Esteban Bullrich.

La segunda, por supuesto, que los senadores que surjan de este evento electoral, comandados por Miguel Angel Pichetto y que responden a sus gobernadores, ya decididamente dialoguistas con el Gobierno, acepten la invalidez de su diploma parlamentario por “inhabilidad moral”, una figura que ella misma, cuando era legisladora, hizo aplicar a un frustrado colega; si el Juez Claudio Bonadío la procesa por esos terribles delitos, les resultará a los peronistas harto difícil mostrarse, ante una ciudadanía atenta y vigilante, como protectores y cómplices de esta probada y notoria criminal.

Faltan sólo ocho días para, ya nadie lo duda, el funeral del kirchner/cristinismo, y están encendidas las velas que rodearán su féretro. El proceso populista y cleptómano que tanto daño ha hecho a nuestro país, integrado a la ola que recorrió el continente con idénticos efectos, habrá concluido por obra y gracia de un personaje  en el cual la política tradicional nunca creyó; simplemente siguió el consejo de su antecesora: formó un partido y ganó las elecciones.

La responsabilidad histórica de Mauricio Macri y de su equipo de gobierno es enorme. No sólo deberá mejorar la competitividad de la economía nacional y su credibilidad ante el mundo, modernizar este Estado paquidérmico e insoportable en su costo, sino recuperar la esperanza de reinserción para ese tan doloroso sector (29%) al que siete décadas de falso progresismo han condenado a la pobreza y a la marginación, algo que arteramente el kirchnerismo le reclama con sólo dos años en el poder.

Pero creo que la tarea prioritaria que tiene por delante es purificar al Poder Judicial, tan identificado socialmente con la protección y la complicidad con la corrupción y tan descalificado por la ciudadanía por haber olvidado el triple rol que la Constitución le impone: ser la garantía de los individuos frente a las arbitrariedades del Estado, ser el control de los actos de los demás poderes y ser el justo árbitro entre pretensiones opuestas de los ciudadanos.

El procesamiento por corrupción dictado por el Juez Julián Ercolini contra la Procuradora General de la Nación, Alejandra ¡Giles! Carbó, obviamente acerca ese objetivo, toda vez que su desplazamiento impedirá que la red de fiscales militantes –una verdadera quintacolumna- continúe haciendo daño a las instituciones de la República.

No debe olvidar Macri, que “con una Justicia seria, independiente, eficaz y rápida, todo será posible; sin ella, nada lo será”.


Bs.As., 14 Oct 17

viernes, 6 de octubre de 2017

¡Paren el mundo!



¡Paren el mundo!


El mundo en general que, hasta hace pocos años, sin dudas se dirigía a una mejor convivencia y a una mayor integración entre los países, casi sin fronteras, e inclusive a una mayor armonía entre las diferentes comunidades dentro de cada uno de ellos, ha virado bruscamente de rumbo. Y lo peor es lo ríspido y violento del modo en que ese cambio se está produciendo en muchos sitios.

No es sólo Catalunya, que ha puesto en crisis a España y a Europa entera, sino Holanda, que está contemplando con preocupación la disputa entre sus zonas valonas y flamencas, mientras Alemania ha visto resurgir a su extrema derecha con toques nazis y lo mismo sucede en varias naciones vecinas, Escocia y Eire pretenden continuar en la Comunidad después del Brexit votado en Gran Bretaña, la Liga del Norte insiste en la división con el sur italiano, Kurdistán reclama su independencia a Turquía y a Irak, en Francia han resurgido las inquietudes bretonas y, como frutilla del postre, los inventados mapuches quieren quedarse con la Patagonia.

Para todos esos movimientos tectónicos se utilizan argumentos vinculados a la lengua, a la religión, a la raza y a la historia pero, en general, hablan del fracaso de los esfuerzos centrípedos que garantizaron, durante décadas, la añorada paz después del siglo más sangriento que registrara la humanidad. Recordemos, al efecto, que sólo siete años después de terminada la II Guerra Mundial, países que se habían destruido mutuamente y que cultivaban odios ancestrales, fueron capaces de firmar el Pacto del Carbón y del Acero, piedra fundamental de la Comunidad Europea, que transformó al viejo continente, creímos, en una tierra de paz para siempre.

Pese a mis muchos años, no deja de sorprenderme qué reacción diferente tenemos frente a hechos en función de dónde se produzcan, y Barcelona no ha sido una excepción. Tal vez porque somos un país poblado por hombres y mujeres que subieron a los barcos cuando la necesidad les impuso la emigración, conservamos una enorme cercanía sentimental con España e Italia en particular y cultivamos su recuerdo con nostalgia.

Nótese, en el mismo sentido, que el brutal asesinato de cincuenta y ocho personas -y más de quinientos heridos- que dejó el tirador solitario de Las Vegas el domingo pasado sigue ocupando un gran espacio en nuestros medios de prensa; y lo mismo sucede con los ataques terroristas que han puesto a Europa entera en estado de conmoción. Sin embargo, los monstruosos atentados que producen cientos de muertos en Medio Oriente y en Asia, sea en Kabul, Bagdad, Islamabad o Beirut, desaparecen de los diarios y de los canales de televisión horas después de producidos.

La Argentina continúa transitando el larguísimo camino hacia las elecciones legislativas del 22 de octubre, que aparece jalonado de malas noticias para la tropa kirchnerista, que continúa acumulando procesamientos y embargos de toda índole. Es altamente probable, inclusive, que se produzca alguna nueva detención resonante antes de esa fecha que, además, mostrará el marcado deterioro del ya exiguo apoyo electoral que cosechara Cristina Elisabet Fernández en las primarias de agosto.

Quedará así confirmado el pronóstico que formulé hace tiempo utilizando el lenguaje del truco: la ex Presidente, que junto con su marido muerto gobernara el país durante el período más largo de su historia democrática y que se imaginaba “ancho de espadas”, habrá perdido las elecciones contra dos “cuatro de copas” de la política. Las causas son, por cierto, muchas y diversas.

Creo, sin dudar, que la primera de ellas ha sido el gran programa de obras públicas que han encarado los gobiernos nacional y provincial en el principal enclave del voto kirchner/cristinista, es decir, el conurbano sur bonaerense. En el Partido de La Matanza, los vecinos ven y tocan con sus propias manos el asfalto, el agua corriente y las cloacas siempre prometidos y nunca cumplidos, y el tan criticado Metrobus se ha convertido en la salvación real para muchos lugares desangrados por la inseguridad, además de economizar horas de traslado a los trabajadores beneficiados.

El segundo, no menos crucial, ha sido la Gobernadora María Eugenia Vidal, la figura política que cosecha más aprobación pública en la Argentina, por la transparencia con que ejecuta su gestión administrativa y el coraje con el que encara la lucha frontal contra el narcotráfico y la corrupción policial; ¿quién mejor que un habitante de las zonas más marginadas de la Provincia puede comprobarlo, si era –y aún es- su principal víctima?

Los mejores indicadores económicos del país en materia de empleo y de recuperación del consumo, pese a que aún no puedan ser percibidos a nivel personal por toda la sociedad, tendrán también una participación importante en el voto popular, sobre todo porque el prudente gradualismo de Mauricio Macri y su equipo ha conseguido transformar los apocalípticos pronósticos de Cristina Kirchner sobre el ajuste que impondría en mero papel mojado.

Desde el ángulo estrictamente político, han incidido en el derrumbe de las expectativas de la viuda tanto la preanunciada conducta de muchos intendentes que abrazaban a la viuda y hoy, ante el riesgo cierto de perder la mayoría dentro de sus propios concejos deliberantes, ya instruyen a sus seguidores para que corten las boletas electorales, cuanto la necesidad del Partido Justicialista de recomponerse después de las sucesivas derrotas a las que lo condujera su mariscala en 2013, 2015 y 2017.

No ha sido menor, tampoco, la negativa repercusión que tuvieron en el ánimo de la ciudadanía la novedosa catarata de entrevistas personales que brindó Cristina en los últimos días y la recuperación de su imagen tradicional, tan soberbia como negadora de la realidad. Sus manifestaciones respecto al crimen ferroviario de Once, exculpando públicamente a delincuentes como Julio de Vido, Ricardo Jaime, Juan Pablo Schiavi, Claudio Cirigliano y, por supuesto, ella misma, para intentar transferir toda la responsabilidad al maquinista del tren, resultó absolutamente patética, y así fue percibida por la sociedad entera.

Y su reciente y peculiar lavado de manos personal en perjuicio de sus más íntimos colaboradores y testaferros en la organización mafiosa que organizó y comando con su marido muerto, dejó totalmente en claro que la lealtad, esa que el PJ sólo festeja los 17 de octubre, no figura entre sus muy escasas virtudes. Debería recordar, al menos, que muchas de las condenas perpetuas dictadas contra los presos políticos –los militares que evitaron que nos convirtiéramos en Cuba durante los 70’s- de su nefasto régimen se sustentaron en la “responsabilidad funcional”, es decir, la que le cabe a un superior por la conducta de sus subordinados.

Resta sólo saber si figurones tales como Amado Boudou, Lázaro Báez, José López, Julio de Vido, Alejandro Vanderbloele y los muchos que seguirán sentándose ante los Tribunales Orales Federales, y seguramente ingresarán a prisión, mantendrán su cómplice silencio cuando vean rodar por el polvo electoral la cabeza de quien fuera su jefa y ejecutora del plan sistemático de saqueo al Estado que, ahora, sólo pretende salvarse con sus hijos y su fortuna escondida; ¿seguirán en su postura de no contar nada cuando se compruebe que ya no tiene poder alguno o darán los datos necesarios para recuperar al menos algo de lo robado?


Bs.As., 7 Oct 17

sábado, 30 de septiembre de 2017

Algo sí pasa



Algo sí pasa

“La Justicia es el pan del pueblo; siempre está hambriento de ella”. René de Chateaubriand

En nuestro país se ha hecho carne una afirmación que sostiene que “aquí nunca pasa nada”, referida en especial a las consecuencias penales que la corrupción debiera generar para sus autores. Hasta ahora, y salvo contadísimas y notorias excepciones, el más que moroso Poder Judicial dio la razón a quienes así lo creían. Sin embargo, el claro avance de Cambiemos en las PASO, que se ampliará tras el seguro triunfo de este mes, hizo que los jueces federales en lo criminal, poseedores de las narices más profesionales del planeta, se atropellaran en la puerta de los tribunales orales para elevar a juicio las innumerables causas que afectan a los capitostes del gobierno kirchnerista, incluyendo a la propia Presidente, jefa única de la monstruosa asociación ilícita que organizó con su marido muerto.

Están hoy sentados, ante estos mismos magistrados en los cuales tanto confiaron en el pasado por razones claramente crematísticas, Cristina Elisabet Fernández, el ex Vicepresidente Amado Boudou, el ex super Ministro de Planificación y actual Diputado -¡qué vergüenza!- Julio de Vido, y decenas de emblemáticos secretarios de Estado (Guillermo Moreno, Daniel Cameron, Roberto Baratta, Daniel Reposo, etc.), presidentes de empresas públicas, responsables de entes autárquicos, funcionarios de todos los niveles y algunos empresarios demasiado expuestos como para eludir su conversión en blancos indeseados.

Pero es claro que no todo termina allí. Esta leve brisa de decencia, que comenzó a soplar hace un año y medio con la caída de Norberto Oyarbide, está empezando a defenestrar a actuales jueces, como Eduardo Freiler, Carlos Rozanski, Raúl Reynoso y Alberto Hergott. Lamento que el Gobierno prefiera aceptar la renuncia de algunos de estos impresentables magistrados, que acceden así a una jubilación privilegiada, a que deban enfrentar el largo proceso del juicio político y, en algunos casos, hasta causas penales por corrupción. Esas caídas no son suficientes y los vientos deberán soplar más fuerte, pues es sabido que no son pocos los jueces que debieran ser expulsados de sus cargos por indignidad moral para encontrarse por encima de sus conciudadanos y decidir sobre su libertad y su patrimonio.

Y, por supuesto, debería incluir en la lista a la inefable Procuradora General de la Nación, doña Alejandra ¡Giles! Carbó y a la recua de fiscales militantes con que ha colonizado los tribunales de todo el país, siempre dispuestos a entorpecer la gestión del Gobierno y a prestarse a participar del circo romano en que se juzga a los militares pero nunca a los terroristas.

Por si no hubiera suficientes artistas en escena, ahora se ha sumado el complejo elenco de los eternos dirigentes gremiales, como Omar Caballo Suárez y Juan Pablo Pata Medina, paradigmáticos y violentos extorsionadores de los empresarios de sus respectivos rubros, a los cuales se sumarán pronto otros colegas en el delito. Es que, puesta a investigar seriamente, la Justicia debería hacerse una panzada con las inmensas fortunas personales que detentan estos caraduras, tan volubles, que tanto daño hacen al país invocando los teóricos intereses de sus afiliados, como ha sido el reciente caso de la férrea oposición a las aerolíneas low cost.

Pero, como se ha visto en Brasil, la obra purificadora no tendrá un final feliz hasta que hagan acto de presencia en la misma la multitud de empresarios que han lucrado sin tasa y sin medida con los contratos con el Estado, al cual han dejado postrado de inanición a fuerza de sobreprecios u falsedades inconclusas que, siempre, hemos terminando pagando con nuestros exorbitantes impuestos. Está en pleno trámite legislativo el proyecto de ley que responsabiliza penalmente a las compañías en los hechos de corrupción, y es probable que veamos su sanción en los próximos días. Sin embargo, y tal como dijera el Juez Sergio Moro, líder de las investigaciones relacionadas con el proceso del Lava Jato, que ha llevado a la cárcel a decenas de políticos, funcionarios y empresarios brasileños con gravísimas condenas –al ex Gobernador de Rio de Janeiro, Sergio Cabral, le impusieron ¡45 años! de prisión- no bastará con esa norma, sino que resultará indispensable contar también con el instrumento de la delación premiada, que tan buenos frutos diera en nuestro vecino país.

Precisamente, esa monumental causa judicial ha puesto de relieve un aspecto poco conocido, en la medida es que es la primera vez que aparece nítida la transnacionalidad de la enorme maquinaria de corrupción montada. Y así, sin caer en teorías conspirativas, ha quedado expuesta su íntima vinculación con el Foro de San Pablo, fundado en 1990 por el Partido dos Trabalhadores (PT), comandado por Luiz Inácio Lula da Silva. La izquierda latinoamericana se convenció que el camino militar –recorrido por las organizaciones terroristas que asolaron nuestro continente en los 70’s y 80’s- no tenía posibilidad de llegar al destino deseado, e invento esa falacia del “socialismo del siglo XXI”, que conlleva la destrucción de las instituciones más caras a nuestros sentimientos: la república, la democracia representativa, las iglesias, las familias y, por supuesto, los ejércitos.  

Rápidamente, y dada la comunidad de objetivos políticos, el Foro logró la adhesión incondicional de los líderes populistas (en algunos casos, verdaderos cleptómanos) de la región, se llamaran Hugo Chávez (Venezuela), Rafael Correa (Ecuador), Evo Morales (Bolivia), Michelle Bachelet (Chile), José Pepe Mujica (Uruguay), Dilma Rousseff (Brasil), Daniel Ortega (Nicaragua) y, claro, Néstor y Cristina Kirchner (Argentina), y cuenta con gran apoyo financiero transnacional de los grandes carteles de la droga. Pese a que se incorporaron al mismo los sanguinarios miembros de las FARC colombianas, del Sendero Luminoso peruano, de los distintos frentes terroristas chilenos y conspicuos integrantes de Montoneros y ERP argentinos, al menos por ahora trocaron los fusiles por los libros de la Escuela de Frankfort, de Antonio Gramsci, de Ernesto Laclau y de tantos otros profetas de esta destructiva religión.

Entre los concretos objetivos de ese nefasto Foro, en realidad como uno de sus instrumentos, está definido el incentivo a los movimientos indigenistas en la región. Éstos se han hecho presentes desde hace décadas en el sur de Chile, donde los mapuches sí han optado por la vía terrorista con asesinatos, incendios, bombas y sabotajes de toda índole. El Gobierno de la Coalición gobernante ha sido por demás tolerante, pese a disponer de una específica legislación represiva, y ello ha permitido no solamente la perduración de estas acciones violentas sino su traslación hacia territorio argentino, donde esta etnia arribó en 1833, aunque sólo muy recientemente ha adoptado posiciones insurreccionales y separatistas.

Los descerebrados y los malintencionados que apoyan las disparatadas reivindicaciones territoriales de estos autoproclamados “pueblos originarios” no se han detenido a pensar que el año -1833- en que los mapuches realmente cruzaron la cordillera de los Andes y se instalaron aquí, es exactamente el mismo en que los colonizadores argentinos de las islas Malvinas fueron desalojados militarmente por los británicos; entonces, y en función de esa igual antigüedad, la misma calificación y los mismos derechos deberían reconocerse a los invasores ingleses.

Este es el desafío que la Argentina tiene por delante, y en función de ese buen combate, está obligada a fortalecer sus instituciones y respaldar a las personas que se encargan de la defensa y de la seguridad del territorio nacional y de los ciudadanos; lo que hemos visto en estos días, con los feroces ataques a la Gendarmería y a la Ministro Patricia Bullrich va, precisamente, en dirección contraria.


Bs.As., 30 Sep 17

sábado, 23 de septiembre de 2017

Respuesta pública a “Ante las próximas elecciones legislativas”, difundida por los Curas en la Opción por los Pobres

Respuesta pública a “Ante las próximas elecciones legislativas”, difundida por los Curas en la Opción por los Pobres

Reverendos padres, hermanos en Cristo:
Debo agradecer, pública y sinceramente, que hayáis reemplazado a Carta Abierta en el desfachatado apoyo al kirchnerismo (lo afirmo porque decís que sólo existen dos opciones), toda vez que las periódicas misivas a las cuales nos tenían acostumbrados aquellos pseudo intelectuales encabezados por Horacio González estaban escritas en un lenguaje que las convertían, literalmente, en incomprensibles y, por ende, impedían practicar sobre ellas la exégesis necesaria para la sana crítica.
Vamos, entonces, al punto. En vuestro primer párrafo acusáis al gobierno de Cambiemos  de aplicar políticas de corte neoliberal; debo confesar, con humildad, que ignoro por completo qué significado tiene el término y, por ello, sólo haré pie en la imputación que le hacéis de ejercer un perfil autoritario, porque allí comienza la falsedad y la hipocresía que impregna vuestro texto. Si hay algo que sus votantes -como habréis comprobado, y confirmaréis pronto, son la primera minoría del país- le reprochan es, precisamente lo contrario: el Gobierno permite, diariamente, la impune ocupación del espacio público -se trate de escuelas, plazas, calles, rutas o “terrenos sagrados”- por irracionales que impiden circular y trabajar a los demás, muchas veces encapuchados y armados con palos.
Es más, tampoco reaccionó como hubiera debido luego del acto en que Hebe de Bonafini y las Madres, Estela de Carlotto y las Abuelas, Horacio Verbitsky y el C.E.L.S., H.I.J.O.S. y otras agrupaciones del mismo signo, el 24 de marzo de este año y en Plaza de Mayo, convocaron a sus huestes a luchar, como hicieron los terroristas en los 70’s, hasta lograr la caída de este Gobierno, al que no dudaron en calificar de dictatorial e ilegítimo. Quien esto escribe sí realizó la pertinente denuncia por incitación a la violencia y subversión contra los poderes del Estado, pero el Juez  Marcelo Martínez de Giorgi la archivó sin sustanciar por considerar que lesionaba el derecho a la libre expresión; ¡curiosa interpretación de la ley!
El segundo párrafo de vuestro libelo alcanza niveles de cinismo sólo superables por quien, al parecer, se ha transformado en vuestro numen inspirador,  la ex Presidente Cristina Elisabet Fernández de Kirchner. Mencionáis la represión violenta a la protesta social y el abuso de autoridad de las fuerzas de seguridad; pese a que ya he respondido al punto, me gustaría saber a qué episodios concretos os referís, ya que no conozco un solo desalojo de cortes o de ocupaciones que no haya sido ordenado por la Justicia, esa misma que el régimen caído en diciembre de 2015 colonizó hasta el tuétano.
Más adelante, habláis de privilegiar a los capitales más que a los ciudadanos; también ignoro a qué os referís, salvo que se trate de construir el indispensable clima que permita el arribo de inversiones genuinas a nuestro país, de las cuales depende el crecimiento de la economía –que ya se está verificando- y del empleo genuino. Al pasar, mencionáis promesas incumplidas, mentiras y falsedades permantentes; una vez más, la falta de alguna enumeración me impide responderos.
Pero sí debo detenerme en vuestra mención a la existencia de presos políticos. Si estuvierais refiriéndoos a los miles de presos militares que, ancianos, se pudren en mazmorras de todo el país, encarcelados en procesos amañados por tribunales compuestos por los terroristas de ayer, no podría menos que agradeceros haber tomado, finalmente, conciencia de su situación; lamentablemente, no creo que sea el caso. Es más, estoy convencido que en ese concepto englobáis sólo a Milagro Salas y a Facundo Jones Huala y, así, cometéis un grave error: la jujeña no es una presa política sino una política presa y, en este caso, el orden de los factores sí altera el producto; se encuentra detenida en su mansión por estafar al Estado y a sus seguidores, por amenazar y golpear a los díscolos y a los opositores y, seguramente, hasta por narcotráfico; y el falso mapuche, por estar requerido de extradición por Chile, amén de las causas que puedan incoársele por violencia en la Argentina invadida y cuya secesión pretende.
Mencionáis, entre los cargos al Gobierno, la existencia de ¡un desaparecido! Amén de recordaros cuántos argentinos se esfuman anualmente en las redes de la trata, la pedofilia y del narcotráfico –que tanto impulso recibiera del kirchnerismo- me permito recordaros que el único que tiene genuino interés en que aparezca Santiago Maldonado es el propio Gobierno, ya que quienes utilizan el episodio como ariete contra la Gendarmería Nacional, la Ministro Patricia Bullrich y, por elevación, contra Mauricio Macri, lo necesitan ausente para siempre. Sólo así puede servir a su nefasto propósito –al cual, obviamente, os sumáis- de dejar al Estado inerme frente a los indisimulables avances de las bandas de traficantes de drogas y, sobre todo, de desprestigiar a esa fuerza en razón de la pericia que determinó que Alberto Nisman fue asesinado -a propósito, ¿quién lo mató?- cuando iba a denunciar a Cristina Fernández y sus funcionarios y cómplices por encubrimiento del terrorismo.
Una vez más, ignoro a qué os referís cuando decís que el Gobierno persigue a quienes piensan distinto, porque los medios de prensa públicos están llenos de fanáticos kirchneristas y lo mismo sucede en la administración pública, donde además actúan como verdaderos quintacolumnistas. Para no extenderme más en la puntual respuesta, sólo mencionaré vuestra curiosa afirmación de “entrega de nuestra soberanía”; os recuerdo que fue el gobierno anterior quien entregó a China una parte del territorio nacional para que instalara una base militar en la cual no rige la legislación nacional.
Reverendos padres, la herencia que recibió Mauricio Macri contenía un 30% de pobres no reconocidos, miles de niños sub-alimentados, millones de “ni-ni”, una inflación galopante, inexistencia de reservas en el Banco Central, falta de gas y de electricidad, y una corrupción tan desmedida que ya, sin ninguna duda, puede calificarse de crimen contra la humanidad. Si todo eso lo logró el matrimonio Kirchner en doce años y medio de gestión, ¿cómo pretendéis que el Gobierno hubiera podido solucionarlo en menos de dos años de gestión?
Vuestra carta, amadísimos sacerdotes, es lisa y llanamente infame. En ella mentís sin vergüenza alguna, en especial cuando habláis del inexistente “gran ajuste”, recomendado por los economistas liberales, que Macri se cuidó muy bien de aplicar porque hubiera hecho saltar el país por el aire. Por el contrario, el gasto social, indispensable para la precaria situación en que quedó una gigantesca proporción de nuestros conciudadanos por obra y gracia de unos pocos malnacidos, ha crecido exponencialmente, y eso se puede ver en las jubilaciones, en la asignación universal por hijo, en los planes, en las tarifas sociales, etc..
Llamáis a los argentinos a no votar a los candidatos de Cambiemos utilizando falaces afirmaciones, al mejor estilo gramsciano, que el 70% de los ciudadanos aplicaría sin dudar al kirchnerismo y utilizáis los métodos recomendados por el Foro de San Pablo para destruir a la democracia y a las repúblicas. Por ahora al menos, no realizáis una apología de la violencia, como sí hicieron vuestros antecesores del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, que lograron sembrar de terror, sangre y muerte a toda América; pero cuidado, porque a fuerza de desligitimar a un gobierno nacido de comicios limpios, estáis construyendo el escenario para la violencia.
Me despido asegurándoos que estaréis en mis oraciones, para pedir a Jesucristo, Señor de la Historia, que ilumine vuestros extraviados cerebros.

Bs.As., 23 Sep 17



Curas en la Opción por los Pobres
Septiembre de 2017
Ante las próximas elecciones legislativas

Nos acercamos a las elecciones de medio término en el contexto de una situación muy delicada para el país. En nuestras Cartas al Pueblo de Dios y otras comunicaciones a la opinión pública, hemos abundado en descripciones acerca de las características del gobierno de Cambiemos, de las consecuencias ya visibles de sus políticas de corte neoliberal conservador, de su perfil autoritario que ha debilitado notablemente el estado de derecho.
Después de dos años, es largo el elenco de acciones reprobables: represión violenta a la protesta social y abusos de autoridad de las fuerzas de seguridad, protección a los capitales más que a los ciudadanos, promesas incumplidas, mentiras y falsedades permanentes, presos políticos, un desaparecido, persecución a quienes piensan distinto, aumento de la pobreza, desempleo, un insostenible endeudamiento que hipoteca el futuro, la especulación financiera, la desindustrialización, la entrega de nuestra soberanía.
Nos preocupa e indigna especialmente un rasgo cada vez más visible de este gobierno: no asume la función social del Estado y su necesario rol cohesionador. Expresiones del presidente o sus ministros y medidas de gobierno, están dirigidas contra los sectores más débiles o populares a quienes se les causa un visible perjuicio y sufrimiento, en especial porque son pisoteados sus derechos.
La lista sería interminable. La quita de miles de pensiones por discapacidad, la reducción de medicamentos gratuitos de primera necesidad entregados por el PAMI a los jubilados, el recorte de un programa histórico que brindaba asistencia técnica a pequeños y medianos productores y que excluye del beneficio a más de diez mil familias que viven en situación de vulnerabilidad, el desguace de las políticas de salud y la falta de medicamentos, los aumentos injustificados y delirantes de las tarifas de los servicios, el aumento de la mortalidad infantil. Estos casos sólo sirven de muestra. A esto debemos agregarle el gran ajuste y la extrema precarización laboral anunciadas para después de las elecciones.
Frente a esta coyuntura, como cristianos, sabemos que el resultado de estas elecciones puede confirmar o revocar el rumbo elegido por el gobierno, influyendo a su favor o en su contra en la relación de fuerzas, fortaleciendo o debilitando su poder político. Un gobierno que maltrata así a su población, y vive construyendo falsedades, es un gobierno que le da la espalda a los preferidos de Dios. Matar de hambre, desamparo o indiferencia al pobre es un pecado. Votar un gobierno que asfixia a los pobres, creemos que también lo es. Sin ningún temor o prejuicio sostenemos firmemente que un cristiano no puede darle el voto a un gobierno como éste, que multiplica las ayudas fraudulentas a sus amigos, facilita las ganancias de los ricos y condena a los pobres a la marginalidad y lo hace a la luz del día con mentiras y desparpajo.
Están en juego dos modelos antagónicos de país. Un país injusto y dependiente, que concentra la riqueza en una minoría o un país con la gente adentro, distributivo, soberano e inclusivo. La política no es una varita mágica ni una práctica purista, pero sigue siendo una herramienta imprescindible para forjar el destino de la sociedad y organizar la vida en torno a la dignidad, la libertad, los derechos humanos y la convivencia pacífica y solidaria.
Como cristianos y como curas, caminando a la par del pueblo, invitamos a votar contra este gobierno, contra la agresión a los pobres y vulnerables, contra el secuestro del futuro. Nos inspiramos en los amigos de Jesús, como el querido Santo Cura Brochero. En 1912, enfermo de lepra, casi ciego, escribe antes de las primeras elecciones legislativas en las que se aplicó la Ley Sáenz Peña de voto secreto y obligatorio. Militante del Partido Radical, alternativa popular frente al Partido Conservador, Brochero escribe sin dudar que Cárcano, el candidato conservador es “el hombre más funesto y contrario al bienestar y felicidad de los habitantes del Oeste” (carta 449) “los que votan por Cárcano van contra la felicidad y facilidades de los habitantes del Oeste” (carta 448, 26/9/1912) mientras que “votando por los candidatos que dará el Partido Radical buscan su felicidad, su engrandecimiento, el de la Provincia, y aún el de la Nación entera” (carta 451, 4/10/1912)
Inspirados en él, pues, y buscando la felicidad del pueblo y de los pobres creemos, sin dudarlo, que “no se puede ser cristiano y neoliberal”, como decía el recordado obispo Esteban Hesayne. Y exhortamos a nuestros hermanos a votar en consecuencia. “Los pobres, no pueden esperar”.
Mientras nos encaminamos a esta crucial elección del 22 de octubre, nos seguimos preguntando: ¿Dónde está Santiago Maldonado?



viernes, 22 de septiembre de 2017

Esencia de Escorpión




Esencia de Escorpión

“Nada me han enseñado los años
siempre caigo en los mismos errores
otra vez a brindar con extraños
y a llorar por los mismos dolores” José Alfredo Jiménez

La Cámpora, aquél rejuntado de jóvenes con el cerebro tan lavado como para reconocer el liderazgo de Máximo Kirchner y ofrecerse como “pibes para la liberación” ladrona e imaginaria que constituyó el verdadero objetivo político de los pingüinos, debe sentirse como la rana que, mientras transporta al escorpión a través del río, es picada por éste. Cuando el batracio lo mira asombrado, ya que ambos morirán, el insecto le explica que envenenar está en su naturaleza y, por eso, era inevitable.

Cristina Elisabet Fernández, desesperada ante la certeza de su inminente derrota frente a Esteban Bullrich en la carrera senatorial por la Provincia de Buenos Aires y por la inminencia de su calvario penal, ha decidido prescindir de los imbéciles lobotomizados, de los que tanto ha dicho enorgullecerse, para recostarse en los intendentes del Conurbano que aún dicen responderle.

Pero como esta autoproclamada eximia política tiende a equivocarse reiteradamente, es probable que, a último minuto, muchos de esos mini-gobernadores ordenen a sus fieles cortar boletas y, de tal forma, conservar la mayoría en cada Concejo Deliberante. Ya lo hicieron cuando vieron arder las barbas del kirchnerismo en 2009, 2013 y 2015; y resulta lógico que lo hayan hecho, toda vez que ese organismo legislativo tiene la llave para que el Intendente conserve su cargo.

Otro ámbito en el cual el kirchnerismo se está identificando con esa esencia de escorpión de su líder se desarrolla en la ciudad de Buenos Aires, donde continúa la toma de colegios secundarios. Los chicos que encabezan la protesta desnudan, en las distintas entrevistas que realizan los medios de prensa, lo absurdo de las consignas que repiten hasta el cansancio, provenientes de los chips que les implantan los adultos; en general, dicen oponerse  a cosas que “podrían” suceder, sin explicar por qué las pasantías laborales (en realidad, formativas) durante el quinto año los perjudicarían.  

En ese teatro, y en el que están construyendo los falsos mapuches en el sur, con el patrocinio de las FARC y de Sendero Luminoso, se está poniendo en juego la autoridad y la majestad del Estado para imponer las leyes. Resulta repugnante que algunos jueces prohíban a las autoridades ministeriales denunciar penalmente a los jóvenes que impiden a sus compañeros entrar a los colegios para estudiar o, peor aún, que hagan retroceder a las fuerzas policiales cuando deben ingresar a un sector del territorio nacional en el que impera, por la fuerza, la inventada soberanía del famoso “terreno sagrado”.

Para entender a qué nos enfrentamos, tal como reconoció el Senador Miguel Pichetto, debemos retroceder a 1975, cuando el ERP, apoyado luego por Montoneros, intentó transformar a Tucumán en una zona “liberada” para recibir el reconocimiento internacional. Quienes lo evitaron, siguiendo órdenes legítimas de un gobierno democrático, elegido por el mayor porcentaje de votos que registra nuestra historia, están siendo juzgados, y condenados, en procesos amañados por los mismos terroristas de entonces.

Lo único cierto hoy, a un mes de las elecciones legislativas, es que Cambiemos se ha transformado en una alianza fuerte que dominará el escenario político durante los próximos años; esta semana, en una charla que me tocó dar en la sede de uno de los partidos que la integran, me preguntaron cómo veía el futuro del PRO. Mi respuesta, obviamente, comenzó por la historia.

El origen de todas las formaciones políticas tuvo un origen socio-económico. El Partido Conservador fue la expresión política de la clase propietaria de la tierra y fundadora de la República; el Radical, el vehículo de la clase media compuesta por los hijos de inmigrantes para acceder al poder; y el Peronista, fue la construcción de su líder para, con el respaldo de los obreros industriales, instalarse hasta hoy en la mitología nacional.

Ese cambio de manos del poder sólo pudo producirse porque los herederos de la élite que estaban destinados a ejercerlo en beneficio de todos, como lo hizo la generación del 80, abdicaron de su obligación. Durante décadas, los patriarcas enseñaron a su descendencia que no debía meterse en política, porque era sucia, y así ésta dejó la administración de nuestro bien más preciado –la propia Argentina- en manos de los peores, generalmente populistas y ladrones.

Antes que se me critique, me permito recordar que el concepto –la conducción de las masas por las élites- es compartido por todas las formas de la izquierda. La Revolución de Octubre, en 1917, fue organizada por veinte rusos decididos, encabezados por Lenin; el asalto al Cuartel de la Moncada, y la consecuente caída de Fulgencio Batista, fue obra de Fidel Castro y de una pequeña compañía de desarrapados asesinos; y los estragos que produjo la guerrilla terrorista en la Argentina de los 70’s fueron protagonizados por un grupo de mesiánicos que creyó, equivocadamente, que las mayorías los seguirían para cambiar para siempre nuestro destino.  

Pues bien, la principal virtud del PRO ha sido precisamente esa, es decir, la de atraer a la política a centenares de jóvenes profesionales exitosos, con mucha experiencia y enormes logros en la actividad privada, y comprometerlos en la administración del Estado, a pesar de los magros ingresos que esa actividad les reporta y, sobre todo, a situarse en primera fila para los permanentes ataques y denuncias penales del kirchnerismo más acérrimo. 

El Gobierno instruyó a sus funcionarios para que respondan, con demandas por calumnias, a cada una de las falsas imputaciones que reciban. El primer blanco de esta nueva praxis fue el inefable Diputado Rodolfo Tailhade, conspicuo miembro de La Cámpora y del Consejo de la Magistratura, desde el cual protegió a delincuentes como el suspendido Juez Eduardo Freiler, a quien Germán Garavano, Ministro de Justicia, le está exigiendo una millonaria indemnización.

Lo que sigue ocurriendo en Venezuela, en realidad agravándose, va en camino a convertirse en la Cuba de hace ya 70 años. Mientras el mundo miraba para otro lado, Fidel transformó a la paradisíaca isla en un mero satélite de la Unión Soviética. Como instrumento de ella, mientras destruía la economía y pauperizaba a sus conciudadanos, sembró América Latina de movimientos guerrilleros que, en nombre de una supuesta revolución liberadora, sumergieron al continente en un mar de sangre y fuego.

Hoy, obviamente, el mapa geopolítico es otro, pero en Caracas se dan cita Cuba, Irán, China y Rusia, y ninguno de ellos está dispuesto a ceder este nuevo enclave comunista en Sudamérica; habrá que ver si el mundo occidental, que hoy ve jugar irresponsablemente con misiles atómicos a Donald Trump y Kim Jong-un, estará dispuesto a tolerarlo.


Bs.As., 23 Sep 17

viernes, 15 de septiembre de 2017

Tragedia anunciada




Tragedia anunciada

                            “El que no quiera vivir sino entre justos, que viva en el desierto”. Séneca

Voy a decirlo claro: la utilización política de la desaparición de Santiago Maldonado anuncia, mal que nos pese como sociedad, una inevitable tragedia. Sólo el Gobierno se beneficiaría con su aparición con vida, ya que todos los demás actores, principales y secundarios, de este drama lo necesitan ausente para siempre o, lisa y llanamente, muerto.

La hipocresía y la necesidad política llevan a estos últimos a reclamar, permanentemente y en cualquier ámbito, la aparición con vida de este joven, pero el costo que pagarían Cristina Elisabet Fernández y la Unidad Ciudadana, Horacio Perro Verbitsky y el CELS, Adolfo Pérez Esquivel y su inexplicable Premio Nobel de la Paz, Hebe de Bonafini y las Madres, Estela Carlotto y las Abuelas, H.I.J.O.S, Facundo Jones Huala (¿Jones Wallace?) y su falsa RAM, Quebracho y tantos otros subversivos si llegara a encontrarse ileso al tatuador sería inmenso. Son demasiados quienes resultarían perjudicados, y tan carentes de límites morales, que resulta imposible imaginar siquiera un final feliz.

A la luz del párrafo anterior, desde mi punto de vista indiscutible, el reclamo y el escándalo construido alrededor del caso suenan, literalmente, repugnantes. ¿De qué se disfrazarían todos los nombrados y los idiotas útiles que siempre los acompañan si un buen día se lo encontrara?, ¿se refugiarían en el silencio, sin pedir siquiera disculpas, como hicieron cuando quedó demostrado que los hijos adoptivos de Ernestina Herrera de Noble no eran hijos de desaparecidos, después de años de canalla persecución física y moral encabezada nada menos que por la propia ex Presidente?

Después del fallido intento de utilizar a la economía y al inexistente ajuste como motores de la campaña electoral, la intención de utilizar el tema Maldonado (de por sí, indiscutiblemente preocupante), como ariete para voltear sucesivamente a la Gendarmería (blanco especial por su rol esencial en las pericias por el asesinato de Alberto Nisman, amén de brazo armado del Estado), a la Ministro de Seguridad y, por elevación, al propio Presidente de la República, se ha revelado como un idéntico fracaso.

Todo el escándalo que han armado hasta ahora, incluyendo el embarrado de la investigación con la implantación de testigos y documentos falsos, no sólo no ha disminuido un ápice la intención de voto a Cambiemos en las próximas legislativas sino que, por el contrario, ésta se ha incrementado y, salvo que ocurra algo extraordinario, convertirá a la ex Presidente en la renovada “mariscala” de la derrota en el territorio más peronista del país.

El jueves la ex Presidente concedió a Infobae, representada por Luis Novaresio, la primera entrevista a un medio hostil desde que asumió en 2011. Pese a que el periodista se comportó con –para mi gusto- demasiado buenos modales, la noble viuda demostró que conserva en plenitud sus reconocidas virtudes histriónicas, aplaudidas hasta por Francis Ford que la calificó como una soberbia actriz pero, sobre todo, su enorme cinismo. Cada vez que recibió una pregunta que hubiera podido complicarla, hizo una “verónica” taurina y pidió hablar del presente y no del pasado. Huyó hacia adelante comparándose con Mauricio Macri y la corrupción que, según dijo, lo rodea; no reconoció ninguno de la pléyade de males con los cuales arrasó el país hasta los cimientos y negó firmemente su responsabilidad en cada uno de los innumerables latrocinios cometidos.  

Dada la obvia y contemporánea aceleración que han impuesto, con su finísimo olfato, los jueces federales a los procesos por corrupción que afectan a Cristina Kirchner, sus hijos, sus ministros y sus cómplices y testaferros de toda laya, es dable suponer que los conflictos violentos, en las calles y en el sur, se incrementarán en similar medida, por lo cual veremos escenarios complicados en la materia hasta, al menos, el 22 de octubre; el narcotráfico, preocupado por la exitosa campaña en su contra que encabeza Patricia Bullrich, se ocupará de la financiación. Algo de eso ya se percibe en las numerosas amenazas de bombas e injustificadas y crecientes tomas de escuelas en la ciudad de Buenos Aires por alumnos k-ideologizados, bancados por padres imbéciles y maestros politizados.

En la materia, debemos reconocer que somos un país rarísimo y absurdo, donde todo está subvertido; es más, creo que estamos todos locos. Valgan como ejemplos dos sucesos de esta misma semana: los sindicatos vinculados con la navegación aérea hicieron una huelga salvaje para frenar el ingreso de nuevos y más baratos operadores a ese mercado, pese a que han asumido el compromiso de crear miles de puestos de trabajo; y, como dije, los estudiantes, que debieran aspirar a una rápida salida laboral, ocuparon colegios para rechazar la posibilidad de realizar, durante el último año del ciclo secundario, pasantías en empresas y organismos públicos de la especialidad que han elegido, arguyendo que se transformarían en mano de obra esclava.

El seguro ingreso de la noble viuda al Senado, aún cuando para el 10 de diciembre acumule más procesamientos –recuerde el reciente y favorable fallo de la Corte en relación con el caso de Carlos Menem, afectado de idéntica incapacidad moral- continuará actuando como revulsivo al interior del PJ, pero será obligada a conformar un bloque separado por la Unidad Ciudadana, que no tiene nada que ver con el tradicional movimiento.

Se habrá quedado, entonces, sin su decisiva influencia sobre la voluntad de los gobernadores feudales que, hasta ahora, le han guardado fidelidad; me refiero a las provincias de Tucumán, Santiago del Estero, Formosa, Chaco, La Pampa, Santa Cruz, San Luis y San Juan, en muchas de las cuales, además, el kirchnerismo perderá en octubre por amplio margen. El peronismo sabe mucho de la importancia de la “caja”, disciplinadora tradicional de la política, y esta se encuentra hoy en manos de Cambiemos, por lo cual es presumible que se sienta inclinado a negociar su apoyo a las leyes que el Gobierno necesita.

La señora enfrenta ya la causa más complicada, que la vincula al encubrimiento del terrorismo que voló la sede de la AMIA, y que fuera anunciada por el Fiscal Alberto Nisman, asesinado antes de poder explicarla ante el Congreso; en ella, la acusación pretende que sea procesada por un delito de lesa humanidad y, si lo consigue, transformará el tema en imprescriptible. Por lo demás, en los próximos días será elevada a juicio oral la megacausa unificada por el direccionamiento de la obra pública en Santa Cruz a Lázaro Báez y los retornos que pagaron a su familia ese testaferro y otros socios, como Cristóbal López, donde se ha probado la asociación ilícita que encabezaban don Néstor y, luego, Cristina misma.

Y tiene otras preocupaciones adicionales porque, mientras ella y su hijo Máximo se encontrarán amparados por los fueros parlamentarios que les evitarán la detención, no ocurrirá lo mismo en el caso de su hija Florencia, acusada ya de la comisión de una larga lista de delitos gravísimos y no excarcelables; y siempre estará pendiente la espada de Damocles de los “arrepentidos”, dispuestos a negociar la reducción de su pena complicando a sus superiores en la organización corrupta. Finalmente, le ha llegado la hora de pagar por el gigantesco daño producido, a costa de la vida de tantos argentinos, con el sólo objeto de enriquecerse sin tasa.


Bs.As., 16 Sep 17